
Para optimizar la autonomía de tu vehículo en climas fríos, asegúrate de mantener la batería en un rango de temperatura adecuado. Una temperatura de alrededor de 20 grados Celsius es ideal antes de iniciar cualquier viaje. Utiliza la función de calefacción de la batería, si está disponible, para calentarla previamente antes de conducir.
Los expertos recomiendan limitar el uso de sistemas de calefacción excesivos, ya que pueden agotar la energía acumulada. En su lugar, considera usar mantas térmicas y ropa abrigada durante los desplazamientos. De esta manera, no solo se conserva la energía de la batería, sino que también se mejora la experiencia de conducción en condiciones frías.
Además, verifica la presión de los neumáticos regularmente. Las temperaturas bajas pueden causar una disminución en la presión de los mismos, afectando la tracción y aumentando el consumo energético. Mantenerlos inflados adecuadamente no solo garantiza seguridad, sino que también maximiza la eficiencia del vehículo.
Reducción de la autonomía en climas fríos

La autonomía de los vehículos eléctricos disminuye considerablemente en condiciones de bajas temperaturas. Durante el invierno, el rendimiento de la batería se ve afectado, lo que puede resultar en un descenso de hasta un 40% en la capacidad de recorrido por carga completa.
Para mitigar esta disminución, es esencial mantener la batería en condiciones óptimas. Recomienda cargar el vehículo en un entorno cálido y evitar dejarlo expuesto a temperaturas extremas durante períodos prolongados. Utilizar el calentador de la cabina mientras el coche está enchufado puede ayudar a conservar la energía de la batería.
Es beneficioso también utilizar el modo eco durante la conducción, ya que este ajuste optimiza el consumo de energía. Limitar el uso de dispositivos adicionales como la calefacción de los asientos también contribuye a prolongar la autonomía.
Además, es recomendable realizar un mantenimiento regular. Verificar la presión de los neumáticos y asegurarse de que no haya pérdida de energía en el sistema de propulsión son acciones clave para mantener el funcionamiento adecuado en climas adversos.
La planificación de la ruta también resulta fundamental. Conocer las estaciones de carga cercanas puede ayudar a evitar sorpresas y garantizar que se dispone de energía suficiente a lo largo del trayecto.
Influencia de las bajas temperaturas en la batería

Las temperaturas inferiores a 0 °C pueden reducir significativamente la capacidad de la batería, disminuyendo su potencia y autonomía. Es recomendable mantener el vehículo en un entorno templado antes de su uso. Utilizar un sistema de calefacción de batería puede mitigar esta pérdida de capacidad.
Con temperaturas gélidas, la resistencia interna de las celdas aumenta, lo que afecta la entrega de energía. La carga también se ve afectada; cargar la batería en condiciones frías puede provocar un incremento en el tiempo necesario para completar el proceso. Es aconsejable cargar el vehículo en un lugar cálido siempre que sea posible.
Además, es útil planificar viajes, considerando el uso de la calefacción interior, lo cual impacta drásticamente en la duración de la batería. Evitar aceleraciones bruscas puede contribuir a optimizar el uso de la energía almacenada en la unidad.
El mantenimiento regular de la batería contribuye a su longevidad, especialmente en climas fríos. Verificar el estado de los electrolitos y asegurarse de que los terminales estén limpios puede ayudar en el rendimiento general de la batería durante el invierno.
Por último, algunos fabricantes ofrecen opciones de preacondicionamiento de la batería, que permite que esta alcance una temperatura óptima antes de empezar a conducir. Implementar esta función puede llevar a una mejora notable en el desempeño en condiciones de baja temperatura.
Consejos para optimizar el uso de coches eléctricos en invierno
Calienta el habitáculo antes de iniciar el viaje utilizando la toma de corriente, así se reduce el consumo de energía de la batería en movimiento.
Mantén la batería entre un 20% y un 80%. Las temperaturas gélidas pueden afectar la capacidad, asegurando que se mantenga dentro de este rango ayuda a prolongar la autonomía.
Utiliza el modo de conducción Eco, que ajusta el rendimiento del vehículo y maximiza la duración de la carga en condiciones desafiantes.
Verifica la presión de los neumáticos regularmente, ya que el aire frío puede disminuir la presión, lo que a su vez aumenta la resistencia y reduce la eficiencia.
Evita el uso excesivo de servicios eléctricos, como la calefacción o descongelador, ya que esto puede agotar rápidamente la carga. Opta por métodos alternativos, como usar asientos calefaccionados.
Planifica itinerarios que incluyan estaciones de carga. Esto asegura que siempre tengas opciones disponibles, especialmente en climas adversos.
Si es posible, resguarda el vehículo en un espacio cerrado. Esto ayuda a mantener una temperatura más constante y facilita el arranque en condiciones muy bajas.
Considera la instalación de un sistema de carga en casa para facilitar la recarga. Esto permite cargar el vehículo mientras está resguardado y evita exposiciones innecesarias al ambiente exterior.