
Para evitar sorpresas, es fundamental trazar un mapa antes de salir. Utiliza aplicaciones que te indiquen las estaciones de carga a lo largo de tu ruta. Asegúrate de tener una lista de puntos de recarga rápida, ya que esto te permitirá optimizar el tiempo y mantener una velocidad constante. Busca lugares con carga gratuita o de costeo reducido para economizar.
Antes de partir, revisa la autonomía de tu vehículo y calcula el trayecto con un margen adicional. Si tu desplazamiento supera la capacidad de tu batería, considera hacer paradas programadas. Consultar las condiciones meteorológicas puede ayudarte a prever si es necesario ajustar tu itinerario.
Además, familiarízate con las tarifas de las estaciones de recarga, algunas pueden variar significativamente. Ten también en cuenta que, en ocasiones, la velocidad de carga puede verse afectada dependiendo de la demanda en la estación. Por lo tanto, planifica tus descansos en momentos que te permitan evitar esperas prolongadas.
Elige rutas que ofrezcan un equilibrio entre estética y funcionalidad. Así, podrás disfrutar de hermosos paisajes mientras mantienes un ojo en la batería. Considera, por último, la posibilidad de compartir tu plan con alguien que se quede en tierra, como medida de seguridad ante cualquier eventualidad.
Cómo calcular la autonomía y las paradas para recarga

Para estimar la autonomía de un vehículo eléctrico, verifica la capacidad de la batería en kilovatios-hora (kWh) y el consumo del auto en kWh por cada 100 kilómetros. Divide la capacidad de la batería entre el consumo y multiplica por 100. Por ejemplo, si tu batería tiene 60 kWh y el consumo es de 15 kWh/100 km, la autonomía aproximada será de 400 km.
Determina la distancia total del trayecto y divide por la autonomía calculada para saber cuántas paradas necesitarás. Asegúrate de incluir un margen de seguridad de un 20-30% sobre la autonomía real, ya que factores como el clima, la carga del vehículo y la velocidad afectan el rendimiento.
Localiza estaciones de recarga a lo largo de la ruta. Utiliza aplicaciones de mapas o servicios específicos para localizar puntos de recarga y verifica los tipos de conectores disponibles. Es recomendable planificar paradas cada 300-350 km, lo que permitirá recargar y descansar.
Evalúa la velocidad de recarga de las estaciones. Algunas permiten una carga rápida, que puede restaurar hasta el 80% de la batería en 30 minutos, mientras que otras son más lentas y pueden tardar horas. Prioriza las de carga rápida para optimizar el tiempo.
Ten en cuenta los horarios de funcionamiento de las estaciones y la disponibilidad de conectores. Comprobar estas variables te garantizará que no enfrentes inconvenientes durante la travesía.
Mejores aplicaciones para planificar rutas eléctricas

Para una correcta organización de recorridos con vehículos de energía alternativa, considera utilizar aplicaciones como «ABRP» (A Better Route Planner). Esta herramienta genera rutas optimizadas según el modelo de tu vehículo, disponible en múltiples plataformas.
«Chargemap» es otra opción excelente, pues no solo permite trazar trayectorias, sino que también proporciona información en tiempo real sobre estaciones de carga y su disponibilidad, lo que mejora la experiencia al viajar.
La aplicación «PlugShare» reúne una comunidad de usuarios que comparten ubicaciones de estaciones de recarga, así como su estado y comentarios, lo que te ayudará a evitar sorpresas indeseadas.
No olvides «Google Maps» que, aunque no es específica para coches eléctricos, ha incorporado funcionalidades para encontrar puntos de recarga en tu camino. Asegúrate de habilitar la opción correspondiente en sus ajustes.
Por último, «Electromaps» es ideal para quienes deseen ver un mapa detallado de estaciones de recarga disponibles, permitiendo planificar paradas estratégicas basadas en tu ruta.
Consejos prácticos para optimizar el consumo de energía
Mantén una velocidad constante. Conducir a una velocidad moderada y uniforme reduce la demanda energética considerablemente. Intenta no superar los 90 km/h.
Utiliza el modo de conducción eficiente que ofrece tu vehículo. Este ajuste normalmente modifica la respuesta del acelerador y la gestión energética, lo que se traduce en un menor gasto.
Realiza un mantenimiento regular. Un vehículo bien cuidado consume menos. Asegúrate de que los neumáticos están inflados correctamente y revisa la batería periódicamente.
Minimiza el uso de accesorios eléctricos innecesarios. Apaga la climatización o la calefacción cuando no sean imprescindibles, ya que estos sistemas pueden aumentar el consumo.
Planifica las paradas con antelación para aprovechar las estaciones de carga. Esto evitará que te quedes sin energía en trayectos prolongados.
Carga la batería de tu vehículo durante la noche si es posible. Esto no solo puede ser más económico, sino que evita la sobrecarga durante el día.
Evita el uso del modo de aceleración rápida, ya que puede elevar el consumo energético de manera significativa. Opta por aceleraciones suaves.
Utiliza la regeneración de energía al frenar. Modos como el freno regenerativo ayudan a recuperar parte de la energía y mejorar la autonomía.
Limita el peso del vehículo. Cuanto más ligero sea, menor será el consumo de energía, así que retira artículos innecesarios antes de los desplazamientos.
Familiarízate con la ruta y las condiciones climáticas. Esto puede ayudarte a anticipar cambios que podrían afectar el rendimiento energético, como cuestas o vientos fuertes.